Vivienda; cambio de paradigma

Vivienda; cambio de paradigma

El concepto de vivienda tiene diversos significados que dependen de un sinfín de factores, sin embargo, una pandemia inesperada, llevó a definir la vivienda como un todo, pues se convirtió en el lugar en el cual, literalmente, se realizaban todas las actividades necesarias del día a día. Imaginemos un espacio que para muchos solo era el lugar de descanso y de un instante para otro ahora es también una oficina, o un salón de clases, ¿Las viviendas realmente pueden cumplir la función de estos u otros espacios?

Es necesario replantear el concepto de vivienda y realmente hacerlo tangible y accesible para todos, actuar sobre una cultura de prevención y no de reacción. Si no existe la posibilidad de incluir espacios exclusivos para oficinas o aulas, otras zonas de la vivienda pueden convertirse en espacios multiusos, que promuevan el desarrollo de más de una actividad. Hablamos de una vivienda flexible, dinámica, con espacios que siempre son cambiantes, espacios que ven hacia un jardín interior en lugar de ver a un muro ciego desplomado o mal aplanado, donde entra una luz cenital suficiente y pasa el viento de forma moderada para refrescar e iluminar el espacio, pero al mismo tiempo poder conseguir espacios oscuros, silenciosos, y confortables para momentos de meditación u otros usos. Implementar estas estrategias y muchas otras sin duda reducirían o eliminarían horas de estrés y frustración, impulsarían nuestra creatividad, mejoraría nuestro estado de ánimo y nuestra salud mental y física. De esta manera todos los resultados laborales o académicos sufrirían una mejora notable y no irían a la baja.

Una vivienda digna está al alcance de todos, la buena arquitectura no es solo para los ricos, pero muchas veces no se trata solo de la posición económica. Existen incontables asociaciones, instituciones o despachos de arquitectura que ofrecen servicios o proyectos por precios muy bajos, pero dichos servicios no son conocidos en todas partes, se trata entonces de un problema de difusión, y sin embargo a esto hay que sumar que la gente se asusta o prefiere confiar su vivienda a su conocido más cercano o al albañil de confianza, pues tienen arraigada la creencia de que la asesoría o los servicios de un arquitecto, siempre significarán cantidades de dinero exageradas.

El covid-19 llegó para demostrarnos que hay muchos obstáculos que antes no veíamos y otros que sabíamos que existían, pero que ignoramos por mucho tiempo, entre ellos, la nula preparación de los espacios en los que nos desenvolvemos. La pandemia significó un freno de mano para analizar y ver cómo vamos a mejorar, porque no se trata de una elección, se trata de una obligación que debemos asumir si lo que queremos es un verdadero progreso.

Artículo elaborado por:

Víctor Hugo López Ramírez, perteneciente a la licenciatura de arquitectura, de la facultad de ingeniería en la Universidad Autónoma de Querétaro. Instagram: @victor_hugo9702. Correo electrónico: vlop0720@gmail.com

Ana Catalina González Ríos, perteneciente a la licenciatura de arquitectura, de la facultad de ingeniería en la Universidad Autónoma de Querétaro. Instagram: @anacatgonzalezrios. Correo electrónico: anacglzrios@gmail.com

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