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Centro Estudiantil

El Centro Estudiantil del Tecnológico de Monterrey, Campus Juárez, fue concebido como un lugar de esparcimiento y recreación para la comunidad estudiantil de preparatoria y universidad. Rodeado por un jardín de árboles maduros, el edificio de 2 niveles y 650 m2 de construcción, está compuesto por una plaza de acceso que se integra con el interior del edificio por medio de puestas levadizas de aluminio y cristal, borrando la división entre el interior y el exterior.

La planta baja del edificio cuenta con un área central donde se realizan variadas actividades, desde áreas para sentarse y para trabajar, mesas de hockey de mesa, ping pong, futbol de mesa, así como televisores con videojuegos y películas, un pequeño módulo para cafetería, un local con material de papelería y los servicios sanitarios. En la planta alta se cuenta con una variada selección de áreas para sentarse y un área de bar con jugos naturales y smoothies.

El edificio además de cumplir las necesidades de los estudiantes, de generar interacción y convivencia entre ellos, debía generar una declaración de que en el Campus se podían romper paradigmas, que estaban comprometidos con el medio ambiente y que estaban dispuestos a invertir en proyectos sustentables.

Debía de ser un edificio geométricamente interesante, desempeñarse sobresalientemente en cuestión energética, desarrollar una variedad de actividades a través del tiempo y todo esto dentro de un presupuesto muy limitado, obligando a contar con acabados muy austeros y de bajo mantenimiento.

El edificio se construyó con 11 contenedores de transporte multimodal usados de 40 pies de largo en la versión “High Cube”. Debido a su integridad estructural, se pudieron acomodar y empalmar unos sobre otros generando vanos y áreas en cantiliver entre ellos. El arreglo logrado, generó áreas informales de convivencia y espacios abiertos en ambos niveles y vistas interesantes entre un nivel y otro. El espacio central resultante generó una especie de patio central a doble altura rodeado de mezzanines y pórticos.

El edificio adquirió su propia personalidad dentro del Campus, pues por sí mismo es una escuela, un proyecto que enseña que hay que participar en el cuidado del medio ambiente, que debemos de reciclar y que hay muchas maneras de hacerlo. También enseña que cada edificio debe tratar de aportar su parte en la conservación de los recursos naturales, tanto durante la construcción como durante su operación. El reciclar los contenedores no permitió reducir la cantidad de toneladas de CO2 generadas por la construcción del edificio, los contenedores evitaron la fabricación de toneladas de acero requeridas para la estructura del edificio. 80% de la estructura del edificio fue sustituida por los contenedores.

El perímetro del edificio tiene vanos generados por la posición de los contenedores y dichos vanos fueron  cubiertos por puertas levadizas de aluminio y cristal, las cuales pueden abrirse en su totalidad permitiendo tener una ventilación natural durante el año. El hecho de que el edificio esté rodeado de árboles maduros, hace que los vientos entren al edificio a menor velocidad y a menor temperatura. Esto ha permitido que a pesar de estar situado en una ciudad donde las temperaturas en verano oscilan entre los 32 y 43 grados Celsius, el edificio pueda operar con las ventanas abiertas y los sistemas de refrigeración apagados durante gran parte del año.

Los ventanales también llenan el edificio con suficiente iluminación natural durante las horas en que se utiliza y las celosías de Hunter Douglas evitan la entrada directa del sol y el calor al edificio, permitiendo operar con las luces apagadas.

 

Los contenedores en su cara exterior fueron recubiertos con una mezcla de pintura automotriz y nano-esferas de cerámica, generando una textura  muy resistente a la abrasión, una característica necesaria en un edificio estudiantil, y por otro lado, las esferas microscópicas repelen gran cantidad del calor irradiado por el sol, ayudando a mantener el interior del edificio fresco. Por la cara interior de los contenedores se agregó una espuma aislante y una cubierta de tablarroca completando el factor de aislamiento requerido para el edificio.

 

El resto de los acabados del edificio son firmes de concreto desbastados y pulidos, pisos laminados de madera en el interior de los contenedores y en los mezzanines, estructura y los muros de los contenedores aparentes. Esto permitió que se tuviera un costo de mantenimiento muy bajo para el proyecto. El método constructivo, además de generar un ahorro económico, nos permitió reducir el programa de obra considerablemente.

Información del Proyecto: Centro Estudiantil. Arquitectos: Grupo ARKHOS. Arq. Rubén Escobar Urrutia, LEED AP. Arq. Ricardo Pacheco López. Área de Construcción:  650 m2.