//ZALIPIE

ZALIPIE

EL PUEBLO PINTADO DE COLORES

Un antiguo pueblo pequeño en el sudeste de Polonia, Zalipie, es sin duda una de las mayores atracciones turísticas del país. No tiene cinco estrellas hoteles o edificios de cristal enorme,  por el contrario, cuenta con unas pequeñas cabañas de madera que están pintadas en los colores más vibrantes.

Esta hermosa tradición comenzó  hace más de un siglo, cuando cada mujer que vive en Zalipie pintó una flor en su tejado para cubrir una mancha de hollín que había dejado la chimenea. En aquellos años, la ventilación era muy pobre, y las manchas de hollín eran algo común en casi todas las casas. Así que otros vecinos siguieron el ejemplo y también comenzaron a ocultar las manchas con sus propias flores pintadas, hasta que todas ellas estuvieron cubiertas de flores. Puesto que las mujeres no tenían equipo profesional, fabricaron sus propios materiales usando el pelo de las colas de sus vacas,  la pintura la obtenían de la grasa de las bolas de masa. Cada año todas las mujeres tenían que volver a pintar sus dibujos con encanto. Y así lo hicieron, después de la fiesta del Corpus Christi, cuando no estaban tan ocupados con su trabajo en el campo.

Con el tiempo, este hábito se transmite de una generación a otra, las mujeres encontraron  inspiración en la naturaleza y el folklore local, por lo que sus pinturas se hicieron más grandes y  coloridas. El propósito original de este concurso era parte de un movimiento para ayudar a Polonia a recuperarse psicológicamente de las atrocidades que sufrió el país en la 2ª Guerra Mundial.

Una mujer en particular se  obsesionó con esta tradición. Su nombre era Felicja Curylowa (1904 – 1974) quien decoró todas las superficies de su casa. Después de su muerte, la hermosa casa se convirtió en un museo, siendo la mayor atracción del lugar. Actualmente, Zalipie es considerado uno de los pueblos más pintorescos de Polonia pero, a pesar de su belleza y tradición única, Zalipie no es invadida por los turistas.